Las pesadillas en nuestros niños y como manejarlas

¿Conoces las diferencias entre las pesadillas y el trastorno del Terror Nocturno?

¿Qué son, cómo se manifiestan y cuáles son las causas de las pesadillas?

Una pesadilla, generalmente es una manifestación exagerada del subconsciente, que la mente necesita canalizar y asimilar.

Suelen aparecer en la fase de sueño más profunda por diversas razones, como ansiedad o nerviosismo por alguna situación que nos esté preocupando en ese momento, o por pasar por alguna situación traumática, que en el caso de los niños, puede ser desde una simpe película, a cualquier acontecimiento que el niño no haya aceptado bien, cómo pueda ser el nacimiento de un hermano, un conflicto con algún amigo o compañero, o incluso después de alguna rabieta el día anterior.

También puede deberse a la existencia de causas físicas que afecten directamente a la calidad del sueño, por ejemplo cuando a un niño le cuesta respirar bien, tiene demasiado calor o se encuentra enfermo o con fiebre.

La pesadilla se caracteriza porque el niño después de haber tenido el sueño, se despierta llorando o asustado, alterado, pero sin embargo es capaz de distinguir que ya se ha despertado, por lo tanto podemos llegar a hacerle entender que se ha tratado de un mal sueño.

Puede que le cueste volver a dormirse, por miedo a volver a soñar con lo mismo, pero con cariño, comprensión y paciencia, conseguiremos que el niños se calme y recupere el sueño.

Al día siguiente lo más probable es que recuerde la pesadilla, momento idóneo para, sin forzar al niño, intentar que hable de ella, para así intentar analizar las posibles causas, racionalizarlas y tratar de evitar así, que se repita la causa.

Todos los niños con más o menos frecuencia, suelen presentar pesadillas, incluso desde que son bebés, y esto no representa un problema especial, a no ser que sean muy recurrentes, es decir, más de 4 o 5 pesadillas a la semana.

Pero hay veces, que lo que creemos es una pesadilla, puede ser en realidad un terror nocturno,

¿Cómo podemos reconocer que se trata de un terror nocturno y cómo podemos actuar?

Un terror nocturno es un trastorno del sueño, algo más complejo que las pesadillas, ya que los episodios no despiertan al niño, y pueden desencadenar manifestaciones físicas por el miedo o el enfado que están viviendo en el sueño. Suelen ocurrir durante las primeras horas de la noche, con frecuencia entre medianoche y 2 de la mañana.

El niño incluso puede parecer despierto, cuando en realidad no lo está, respirar de manera acelerada, golpear objetos, dar patadas, gritar o llorar, llegando a no reconocer ni a sus padres, ni reconocer donde se encuentra, ya que continúa soñando.

Todos nuestros intentos por calmar al niño serán infructuosos e incluso empeorarán la situación, ya que el niño no nos reconocerá y verán nuestra presencia cómo un agente extraño, lo que le puede asustarles aún más y prolongar el episodio.

Una vez pasado el episodio de terror nocturno,  el niño se calmará repentinamente volviéndose a dormir, como si nada hubiera ocurrido y no recordará nada a la mañana siguiente.

Entonces, ¿Como podemos proceder ante esta situación? La forma de proceder ante un terror nocturno es, por lo general, dejar que la situación pase por sí sola, ya que el sueño acabará. No obstante, es muy importante, que durante estos episodios observemos al niño y vigilemos que no se haga daño, ya que en su expresión del miedo o el enfado, puede golpearse contra la cama, dañarse al dar puños o patadas o incluso caerse de la cama. Si ocurriese esto, podemos trasportar al niño a una zona segura, sin tratar de despertarle y dejarle que se calme.

Lo mejor es NO TRATAR DE DESPERTAR AL SU HIJO O HIJA, aunque si la situación se torna incontrolable, podemos despertarlo de una manera sutil para que no se altere más de lo que ya está. Esto lo podemos hacer encendiendo la luz, hablándole con voz suave para que vaya reconociendo nuestra voz poco a poco, contarle donde esta y quiénes somos, intentar que reaccione con estímulos, como ofreciéndole agua, ver alguna cosa que le guste, aunque esto le puede costar bastante trabajo.

La forma más óptima, dependerá de cómo reaccione el niño, y del grado de gravedad del episodio.

Para intentar evitar los terrores nocturnos, los expertos recomiendan seguir unas rutinas de sueño, es decir que el niño, se acueste siempre a la misma hora, que duerma las horas suficientes, y algo muy importante es que no vea la televisión o juegue a videojuegos, justo antes de ir a la cama e intentar hacer alguna actividad relajante antes de dormir.

Sin embargo, es probable que, a pesar de seguir estas pautas, el niño siga sufriendo de terrores nocturnos y que lo único que podamos hacer es armarnos de paciencia y esperar a que crezca ya que, normalmente a partir de los seis o siete años, los terrores nocturnos desaparecen.

No obstante, si vez que la situación es especialmente preocupante, les recomendamos hablar con un experto que les pueda asesorar sobre la mejor manera de proceder y descartar así, que pudiera existir alguna causa física que estuviese provocando los terrores nocturnos

Articulo adaptado de:

http://mamaenapuros.com/pesadilla-o-terror-nocturno/#sthash.Lulur6hl.dpuf