¿Estás pensando en el aborto? Piensa otra vez

La historia de Clarisa:

El invierno pasado me enteré que estaba embarazada por una violación en una cita. Me asusté mucho porque me había prometido que nunca tendría un aborto. 

Cuando una consejera me preguntó que había considerado y yo le dije que adopción, ella inmediatamente me respondió con ¿"ha pensado en un aborto?" 

Cuando le dije a mi mamá en vez de apoyarme, que es lo que todos necesitamos en este tipo de crisis, ella me dijo que tuviera un aborto. Dije que no pensaba que eso estuviera bien. Así que decidí llamar a mi tía, y ella tenía la misma solución. Empecé a pensar que estas personas que se llaman a si mismas pro-opción, en realidad son pro-aborto. Estaba devastada. No tenía nadie que me mantuviera y empecé a pensar en el aborto. No podía hacerlo. Había un ser que pronto iba a nacer y estaba viviendo dentro mío. Así que con mi propio y mínimo dinero empecé a contactar abogados...El peor error que nunca cometí. El abogado que escogí me mintió diciendo que las familias no estaban interesadas cuando en realidad ellos nunca fueron contactados. Cuando me di cuenta de esto ya era Mayo y esperaba a mi bebé en Junio. Fue realmente para asustarme. Así que esta vez esta vez contacté una agencia. Nunca sentí el "click" que se suponía que sintiera hacia esas familias. 

Entonces un dia tuve una llamada telefónica de mi vecina diciéndome que ella conocía a una familia que buscaba adoptar. Le dije que me dejara una propuesta por correo. Cuando obtuve la carta era de alguien que aparentemente no había estado interesado antes. Entonces empecé a pensar acerca de como había atrapado al abogado en estas mentiras y seguramente había mentido acerca de otras parejas. De hecho, ellos nunca habían oído acerca de mi. Entonces finalmente el "click" llegó. Dana y Jeff eran perfectos. Todo acerca de ellos era sincero y lindo. Sin mencionar que Dana era adoptada ella misma. Supe tan pronto como los encontré que ellos estaban destinados a adoptar a mi bebé.

En Junio 17 de 1998 Max nació. Cada minuto lo cargué en mis brazos y lo ví a los ojos y lo alimenté. Me sentí enamorada de él. Pero sabía lo que tenía que pasar. Max necesitaba más de lo que pudiera darle. Un papá y una mamá. Quería lo mejor para él. Cuando llegó el momento de decir adiós yo lloré y lloré mirándolo a los ojos. Las enfermeras trataron de consolarme pero eso solo me hacia llorar más. Pero cuando Dana entró, toda esa tristeza se fue y fue reemplazada con la calma y calidez en mi corazón que ahora siento cada vez que pienso en él.

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Extraído de http://www.embarazoinesperado.com/adopcion.htm